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CELSO ^UCIO
EL POBRE DIABLO
REVISTA COMICO-LIRICA (REFORMADA)
EN UN ACTO Y SEIS CUADROS, EN VERSO Y PROSA
MÚSICA DE LOS MAESTROS
3oaquín Valvcrde (hijo) y ToíM&i.. Torrc^ro^a.
Oopyryght, by tho authors, 1910.
MADRID
SOCIEDAD OE AUTORES ESPAÑOLES Múñez de balboa, 12.
1 í) 1 o
EL POmE DIHPLO
\
Esta obra es propiedad de sus autores, y nadie podrá sin su permiso reimprimirla ni representarla en Es- paña ni en los países con los cuales se hayan celebra- do ó se celebren en adelante tratados internacionales de propiedad literaria.
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EL POBBE DIABLO
REVISTA CÓMICO-LÍRICA (REFORMADA)
EN UN ACTO Y SEIS CUADROS, EN VERSO Y PROSA
ORIGINAL DE MÚSICA DE LOS MAESTROS
Joaquín Valverde (hijo) y Tomás L Torrefrosa.
Estrenada en el Teatro El «orado el día 26 de Junio de 1897, y reestrenada en el Oran Teatro de Madrid
el día 3 de Junio de 1910.
MADRID
IMPRENTA DE LOS HIJOS DE M. G. HERNÁNDrz Libertad, i6 duplicado, bajo. 1910
REPARTO
euadro primero.
PERSONAJES ACTORES
Sra. Úrsula López.
Sr. i órente.
» Sotillo,
> Sirven.
» Galerón.
' . , . . » Pastors.
» Ibáñez.
» Vallejo.
(Cuadro segundo.
¡Soberbia Sra. Úrsula López.
Avaricia ... Srta. Rosario Soler .
liUjuria .. » Rosales (M.)
Ira > Perales.
Gula » Carreras.
Envidia » Galiana.
Pereza » Rosales (T.)
Pecados (coro), Pecadillos (niños.)
euadro tercero.
£1 Real
lia Comedia. Gran Teatro
Peldn
Cerrojo ... . Borraclio 1.° Idem 2.°. . . :
Idem S."* ,
Poeta
IiUZ.beI .......
670036
IJna tiple. . . Son Zendn. Un juj^ador
Poeta.
liuzbel ..... Atanasio . . . Diablo I."*. . Idem 2.**
Srta. Rosario Soler.
» Rosales (T.) Sra. Ursula López. Sr. Videgain. » Lorente. » Del Pino. » Sotillo. » Rodrigo. » Sirvent. » Galerón.
6uadro cuarto.
PERSONAJES ACTORES
Xlcolasa Srta. Carreras.
Chala 1.^ » Blasco.
Idem 3.* . . > Cortés.
Idem 3.^.... > Pozas.
Raspa Sr. Aznar.
Un viejo . » Ibáñez.
Un hortera . » VaUejo.
(Banda, bastonero, coro general, dos guardias.)
Cuadro quinto.
Srta . Rosario Soler. » Rosales. (T.)
Aficionadas ( * Rosales (M )
» Perales. » Carreras. » Galiana.
£1 Escarola Sr. Videgain.
El I.]endres » Aznar.
Poeta » Sirvent.
liuzbel » Galerón.
Cuadro sexto.
APOTEOSIS
Poeta Sr. Sirvent.
liUzbel . . . » Galerón.
Personajes y toda la Compañía.
ACTO ÚiNICO
CUADRO PRIMERO
La escena represen? a la antesala del Infierno.
ESCIENA PRiMERA.
Aparecen DOS DIABLOS con tridentes muy grandes, custodian- do la puerta. ATANASIO sentado junto á la mesa; sentado en un banco, DON ZENON.
Atan. ¡A ver ese que bosteza! (A don Zenón que se le
abre la boca y está sentado en un tanco.)
Zen. No, señor, no es sueño, es otra cosa.
Atan. Bien; ya sabe usted que este es el infierno.
Zen. Sí, señor; después de la vida que he llevado,
tengo que venir aquí.
Atan. ¿Su profesión en la tierra?
Zen. Profesor de Instrucción primaria, soltero y
mártir
Atan. ¿Fallecido de...?
Zen. ¡Al revés!
Atan. ¿Cómo al revés?
Zen. Í)e-sfallecido.
Atan. ¿Qué?
Zen Sí, señor, apagado por falta de g^as.
Atan. Usted no puede entrar aquí, hombre.
Zen Es que además soy hereje.
Atan. ¡Hola!
- 8 -
Zen. Sí, señor; yo diseñaba á los chicos la Doc-
trina cristiaí ;( , y les decía que los enemigos del alma ;^oi) i. ec: mundo, demoric y carne; yo creo en ei muido y en el dern( nio; pero en la carne, pa mí que no existe. Además, el ayuno forzoso me turbó y, sin saber lo que hncía, el olro dífi eciié ainno de los cuadros bíb]i(!cs que iei)w en la pared para explicar la Historia Sagrada
Atan, ¿Y qué?
Zen. Quh me comí el cuadro de «La Cena». Atan. ¡Que atrocidad!
Zen. y se conoce que como erar doce pintos y no
estoy acosíUQibrado, me una indigestión que me h;: hecho venij aquí.
Atan. Pues, después de íján eso. no debe usted quedarse. ¿Usté i b.:be io:. tormentos que pa- san aquí?
Zen. ¿y usted sí^be los tormeí tos que he pasado
eij Tembleque? Atan. Aqui será usted tostado, ÍVito ó cocido. ¿Qué
prefiere ubíed? Zen. ¡H'ímbre, yo, eocido! Es lo que más me
íiusta.
Atan. Put s nada, señor. ¿Su nombre? Zen ¡Zenón!
Atan. ¿Zenón? ¡Hombre, qué raro!
Zen ¿Le choca á u- ted? Pues es el indicado; al
que no tiene pelo, le llaman pelón, y al que iiíf tieno rabo, rabón; pues á mí. que no ceno nunca, Zenón
Atan. Pues, bien, señor Zi nón. ?í'ted ha pasado
basto [i t(^ y no en ti a usted. Zen. ¿y (lóiiúe voy?
Atan. ¡Al limbo! Zen. ^,Oira vez niños? Preiien» e^to
Atan. Kste lugar es í ' lo \y\ví\ los pecadores, y tudo
el que llí g,'i paga sus deudas. Zkn. ¿Hiiy que pagar las deudas? No entro.
Atan. Vamos. (Vanse don Zenón y el Diablo 2.*'),
- 9 -
ESCENA II ATANASIO.— DIABLO 1." y TIPLE.
Atíín. Que paso el treinta y cinco.
Tiple. puede?
At.an. Adelante. ¿Usted qué ha sido?
Tiple. Pues, verá usted. Yo he sido peinadora, des- pués modista; he <:osido para dentro y para fuera.
Atan. Vamos, sí.
Tiple. Por supuesto, en ropa blanca. Después me dediqué á sombreros; pero viendo que los gorros daban poco de sí, me hice artista He recorrido todos los rnusi-calls y como tengo voz, figura y mucho aquel ..
At^n. ¿Mucho qué?
Tiple. Aquel... 8o guasón. Hice furor, ¡ay! ¡Hasta que llegó La Cierva!
Atan. ¿Y qué tiene que ver?
Tiple. Tiene. Porque en el Kursaall había restau- rant, y después de la función aquello era el disloque. Todas las noches un abonado me esperaba en el foyer y habla cena, cham- pagne, etc.; pero llegó La Cierva y como no podía haber nada abierto después de las doce y media, ya ve usted, nos suprimió las cenas y se acabó el foyer.
Atan. Comprendido
Tn^LE. Y el mandarme aquí me parece una arbitra- riedad. ¿Yo (|ue he hecho? Atan. Usted sabrá.
Tiple. Pues nada. Cantar un tanguito inocente, darme dos pa taitas y arrebatar ai público.
Atan. No seria tan inocente .
Tiple. Como un pájaro. Ya ve usted, se llama el tango del verderón. ¿Quiere usted oirle?
Atan. ¿Es inocente de veras?
Tiple. ¡Inocentísimo! ¡Oigalo usted!
Atan. ¡Pues venga de ahí!
— 10 —
Música.
Tiple. Fueron á caza de verderones
Juan y su prima con ilusión, que son dos chicos inocentones y que se quieran sin intención. En las orillas de un ar royuelo A pusieron liga para Cbzar, y un pajarillo, parando el vuelo, en las varillas st- fué á po^ar. Juan, fascinado, miraba atento tijo en ia liga Ca>\\ ilusión, ella echó un grito, y él, muy contento fué á apoderarse del verderón.
Qué em^cióti sintió
cuando lo cogió.
Mira, ya quiere el tuno
de aquí escapar;
deja, yo con Císricias,
le he de ab'andar.
Pica, pica su jaula,
yo he de cuidar.
Ven junto á mí
qm yo por ti
voy á volverme loquita;
no, por favor,
tú eres mi amor
y no te puedo dt jar.
Dando un paseo por la campiña iba Pepito con Asunción, y de repente la pobre iiiña dió un ¡Myl que al pobre causó impresión.
¿Qué te ha pasado? le dijo el chico; y la muchacha, con timidez, respondió al punto: ¡Ay! Pepe mió, que me he debido tor'*er un pie. Y él, por la pena medio loquito, ante su novia se arrodilló, y entre sus manos el piececilo chiquirritito depositó. Qué emoción, ctr.
— 11 -
Hablado.
Tiple. ¿Qué le ha parecido?
Atan. Que rae gusta el verderón y quieio que se lo oi^G á usted Luzbel, que es muy aficionado á pájaros (a nn diablo.) Que pase'^al reservado.
Tiple. Mil gracias (Vase.)
ESCENA III
ATAN ASIO . - JUGADOR . —DIABLO 1 .°
Atan. Que pase el treinta y seis. Jl'g. (Entrando.) Encamado y par y tercera do-
cena.
Atan. ¿Qué dice usted?
JuG. Que el treinta y seis es encarnado y par en la
ruleta.
Atan. Bupno, bueno; no perdamos tiempo. ¿Usted qué era en el mundo?
JuG. Un punto y, algunas veces, muy pocas, ban-
quera.
Atan. ¿y viene usted al infierno?
JuG. ¡Una injusticia más de la suerte! Y no me
choca, porque tengo la negra desde que
nací.
Atan. ¿Cómo?
JüG. Porque yo he nacido para jugar, y, además,
para perder. Mire usted, yo me llamo Billar, y he nacido en la calle de la Aduana, que, como usted sabe, son dos juegos inocentes, pero, al fin. j' egos Como estaba mal de sa- lud, me buscaron un ama que me ciiara en un pueblo, y me llevaron á Barajas; f lli me cuidaban muy mal; se enteró mi padre, fué á Barajas, cortó por lo sano y me volvió á Ma- drid. Allí he vivido muchos años, pero siem- pre igual; empecé jugando en el Prado y terminé jiigHudo en el monte. Timándolo todu á Cusa de juego, me eché una novia; iba á verla por las noches, .-in que nadie lo supiera; pero un día, el padre me sorpren dió me acusó las cuarer ia, echó las cartas
— 12 —
boca arribci, y me obligó á casarme. Ep ton- cos yo dije: ¡Paciencia y b.-i aj ir! Me casé, y al poco tiempo, saltó y vino lo que era ratu- ral, y cuando yo csjjeraba con ilusión un hiño, vino ia contraria, como siempre, mi mujer me echó una niña. En lia, un horror. Cansado de mi mala suerte, y aburrido del ba- carrat, del treinta y cuarenta y de la ruleta, me encerré en casa, y unas veVes hacía soli tarios, otras leía á mí filósofo favorito, que, como usted supondrá: er^ Descartes. Todo iba bien; pero un ve'íino que m s hacía la tertulia, nos mvító átresillear, aceptpmos, y el tresillo del vecino acabó en un golfo. La otra noche, Y'endo que .'1 vecino ligaba mu- cho, me escamé; éi era mano, doy las cartas y veo que el punto se va á las Vistilk.s con mi mujer, me fijo en ia mano, sorprendo la trampa, liro la íutsa, se descubre todo, hay bronca, tiros, gritos y aquí estoy á conse- cuencia de eso, t n el iaíiemo. ¡Me parece que me he tirado el pároli! Atan. Bueno, si; jugador. A la caldera de los ton-
t<*S. (Vase Jugador con el Diablo 1.°).
ESCENA IV
ATANASIO.-LUZBEL.-Pocc de pués el DIABLO l.^y POETA.
Atan. ¡Ea! se acabó [>or hoy; voy á dar la señal.
(Tira de una cuerda y suena una campaba chi- nesca. Sr^e Luzbel.) Señor, la entrada de hoy ha sido, como siempre, un Heno. LüZB. Esto f e está pobiendu in posible; es preciso determinar algo; han aumentado ya dos- cientos salones y dos rail calderas y está todo lieijO, stbre todo de España. ¿Manda todavía Maura?
Atan. No, señor; ahora es Canalejas.
LuzB. Minos mal, aflojará entonces la entrada.
(Voces dentro.) ¿Eh? ¿Qué es CSO?
DiAB. 1." (Saliendo) Señol'. uu rctrasado que quiere entrar.
— 13
LuzB ¿Otro?
DíAB. Dice que es poeta.
LuzB. ¡Que vaya al Limbo!
DiAB. Dice que quiere veros, y nos ha í.menazado
con U ernos un poema. LnzB. ¡Que pase ese airevidol (vase 'Uabio.) PoET (Saliendo) ¡Oh rey (le las tinieblas, te s-^ludo,
y en busco tuya, como el Dante, acudol Atan. Habla con más respeto ó te sacudo. LuzB . ¿Qué es lo que quieres? .Pronto! PoET Señor, yo soy poeta y he escrito... LuzB ¿Algún disparale?
PoET. Al contrario; mire usted, yo he escrito una revista, en la q le pongo de manifiesto las costumbres, diversiones, jueg-os, etc., de n lestra sociedad, y en la que demuestro que ese camino es un camino de perdición para venir al lufierno.
LuzB. ¿Y qué?
PoET. Que si la hubiera puesto en escena hubiese disminuido ei número de los que vienen aquí.
LuzB. ¿Qué has dicho?
PoET. (Ahtra me pega.) Yo...
LuzB ¿Con esos papelotes hubieras tú logrado disminuir el número de pecadores?
PoET. No lo tome ustt d á mrjl, pero ..
LüZB. Tú eres mi hombre. Necesito coriocer la re- vista.
POET. (Coa alegría.) ¿CómO?
LuzB, Y si es verdad eso, sí evitas que venga aquí trnto condenado, te doy mi apoyo.
PoET. ¿De ve as?
LuzB. Palabr?f de demonio.
PoET. ¡Ah! Pues entonces ya tengo completa mí obra.
LuzB ¿Por-jUé?
PoET. Porque al lado del vicio que fustigo puedo poner de manifiesto el castigo, y viendo el Infierno, exceso decirle que lo haré aCmi- rablemente.
LuzB. Basta, verás el sí. 'ón de los pecados; es todo lo que pu '0 enseñarte, y en seguida á leer la revista.
— 14 —
PoET. Conforme.
LuzB. ¡Vamos! (Dirigiéndose á Atanasio.) No moles- tarme para nada; si vienen usureros á la cal- dera nueva. Si vienen panaderos pesarlos bien.
Atan. ¿Y sí vienen concejales? LuzB. Atarles las manos. (ai Poeta.) Y tú anda de- lante, y en cuanto veas el salón, á leer. PoF.T. Pues vamos al salón de los pecados.
ifliátación.
CUADRO SEGUNDO
Salón fantástico, en el que aparecen formando un cuadro plás- tico los siete pecados capitales, representados por siete tiples y los pecados por el coro de señoras, todas con traje de capri- cho. Los pecadillos que saldrán á su tiempo (chicos.)
LOS SIETE "PECADOS CAPITALES.— PECADOS y PEGADILLOS.
como han dndo los mortales en llamarnos por allá, Mquí están muy disgustados, porque somos calumniados sin saber por qué será. Los hombres nos buscan, nos llaman, nos piden que hacia ellos corramos con ciega pasión, y luego que alcanzan su loco deseo la culpa llevamos de su perdición.
ESCENA UNICA
Música.
Pecados.
Los pecados capitales,
SOBERB.
Yo busco g:rande?as y ansio poderes.
soberbia y activa
AVAR.
yo quiero mandar. Yo busco riquezas, yo quiero un tesoro y tengo sed de oro que quiero guardar.
- 16 —
Luj.
Amor es la vida, la vida es amar. Yo quiero, ann vencida, reñir y luchar. Cantar y comer, beber y reir, vivir y beber, comer y vivir. Cuanto más gozan otros yo sufro más, mi pena es ver Ja dicha de los demás. Plácida calma,
Ira.
Gula.
ENvm.
Pereza.
grato embeleso, dolce far niente, lánguido amor, sueño apacible, vida tranquila, no hay en el mundo nada mej(»r. Para los mortales siete capitales los pecados son, y hay otros m.enores, que ayuiian, señores, á la teniación, y hay les pecadillos, que aunque chiquitillos, cumplen su misión.
(Salen los pecadillos representados por niños.)
que se absuelven fácimente, somos todos pecaditos que molestan á la gente. No hay ninguno que no tenga aíición á trabajar, y á los niños preparamos y enseñamos á pecar. Hacemos que no vajan á la escuela, y hacemos que í-e burlen de su abuela, que siempre cuando comen pidan más y roben golosinas además. Que pidan cuartos, que hagan novillos
Chicos.
Fequeñitos, chiquititos.
— 17 — y que á su padre
quiten pitillos. * .
Esta es tan sólo
nuestra misión,
y la cumplimos
coa perfección. Coro. Todo el mundo nos conoce
y aunque eviten nuestro roce, . poco á poco van cayendo en las redes que tendemos. Todos. Pecadillos y pecados.
en revuelta confusión,
á la tierra gobernamos
sin ninguna oposición.
El mundo es miestro
y en él reinamos,
no nos resiste
ningún mortal.
Solo acatamos
y respetamos
este pfcado
original...
(Golpe de campana chinesca. Todos se arrodillan , y aparece en el foro el pecado original represen- tado por Eva saliendo de una manzana.)
Mutación.
CUADRO TERCERO
Telón corto de c.tlle .
ESCENA I
POETA.— LUZBEL Hablado.
¡Magnífico! Todo esto que me ha enseñado usted puede ser la apoteosis de mi revista. ¡Qué lujo de pecados! Pero aquí va usted á verlos en mayor cantidad y en otra forma. Comienza la revista. Estamos, como usted ve, en Madrid, y puede titularse: «Aficiones y diversiones» .
Comiencen, núes, las escenas y los tipos estudiados. Aquí hay tres aficionados al mosto y á las verbenas.
Música.
ESCENA II
BORRACHO 1.°, 2.*' y 3.^ (Salen con unos pianillos de teclas de cristal, como si vinieran de la verbena.)
Los TRES. Pa el trabajo yo soy una hiena
y en mis acios soy recto y formal, mas si sé que en el barrio hay verbena, paso yo la primer noche buena
como es natural. Y si el cuerpo me pide bromita, como siempre hay de sobra gachís,
POF.T.
LUZB. POET.
- 19 -
con mi estilo y mi cara bonita las toreo mejor que el Giierrita
y el propio don Luis. Por eso cuando vamos á las verbenas,
á las verbenas, se pirran por nosotros las mozas güeñas, las mozas güeñas. BoR. I."* 2 • Yo nunca me vengo sin comprar torraos, ni yo sin dos pitos caracterizaos, bien con la mollera de don Calbetón ú con la primera cabezota ilustre de nuestra nación. . A la jota jota del torrao,
Ahi va una jotita que hemos inventao. Boh. 1,° A casa déla Carola ayer por la tarde fui, do re mi. BoR. 2.° o.** Y la encontrarías sola BoR. 1.^ Sol la si.
BoR. 2.^ 3.^ Sol la si.
BoR. 1.° Sino llega á estar echolá.
BoB. 2.*» 3.^ ¿Pué que sí?
BoR. 4.° Pué que sí.
Los TRES. A. la jota jota del torrao,
vaya una jotita que hemos inventao.
V'ámonos marchando
vamos sin correr,
porque yo derecho
no me pueo tener,
plin... plin.
ESCENA III
POETA, —LUZBEL.— PELON.— CERROJO Hablado.
PoET. Aquí llegan dos actores,
escúchelos con cuidado porque ellos van á decirnos cómo se encuentra el teatro.
Pelón. Pero ven acá, señor, ¿tengo yo razón ó no la tengo?
— 20, -
Cekho.u). Lo que yo te dig:o, amigo Pelón, es que tú y yo somos dos figuras eu el género grande.
Pelón Pero que ni decir tiene; tú, lú eres una figu-. ra para uti cartel.
Ceuho.io. y lú paia un cromo.
Pei.óx. Naturalmente, señor; porque ¿quién eres tú?
Cerhojo. Casi nadie. Ildefonso Cernjo, el primer tenor de zarzuela grande de España é Islas.
Pelón. Y que lo digas. ¿Quién ha hecho una Tem- pestad como la que tu hiciste en Ciudad Real? Nadie. ¡Aquello era una Tempestad^
Ceríiojo. ¡Uy! La que se armó, había que verla con pararrayos.
PfiLÓN. Pues, ¿y La hija del Regimientof^. Des- pués de hpcer tú La hija que hicistes en Badajoz, ¿quién se atrevió allí á abrir la boca?
Cerf^ojo. Pues, ¿y (íon Catalina'^ Con Catalina he hecho yo locuras.
Pelón. Pues, ¿y con Mis dos mujeres?
Cerbojo. Más locuras.
Pelón. Y, por último, ¿no esUivistes en Cuenca? Cehrojo. Sí,
Pelón. ;,Iba un alma al teatro? No. . D'jeron: «Con- trataremos á Cerrojo», te contrataron. /,No se ct-rró el teatro con Cerrojo?
Cerrojo. Y con candado.
Pelón. "Entonces..
Cerrojo. Si es lo que yo te t . io es h suerte de las personas, y si iso, -aíi tienes lo que me pasó con Enrique Bravo, el empresario de Jerez... Contrata á Bi^rges para Jerez, ¿y qué pasó? Que á los pocos días vino de Jerez.
Pelón. ¿Y lú?
Cerrojo. Yo siempre tinto. Pues verás; me escribe Bravo, voy yo de tenor y, á los cuatro días, vuelvo debajo...
Pelón. ¿Ronco?
Cerrojo. Debajo de los asientos; ni para el tren tenía dinero .. Y todo, ¿por qué? Pues, porque una noche estaba yo cantando aquello de «Mo- rir puedo ya. .» (Canta.) voy á hacer una apurativa, así, mira (la hace), y empieza todo el público: ¡Bravo! ¡Bravo! Yo saludo, y si- guen: ¡Bravo! ¡Bravo!
— 21 —
Peí ón. ¡Qué ovación!
Cerrojo. tíso creía yo; pero, ¡quiá! Era qiií> liaaiaban al empresario y detÍMn: ¡Bravo, Bravo, eche usted á ése, que S(í vaya! Y tuve que salir por pies. '
Pelón. , Todo está muy malo!
Ckkrojo. Si tengo ganas de contratarme,, es nada más para que me vean esos bárbaros... ¡Ahí ¡Qui- siera que me oyeran ahora! Lo que yo quiero es estar en un teatro y df sempí ñar El reloj , Los diamantes ó la capa.
Pelón. Pues consuélate conmigo Aquí me tienes á mí, chico; primera íigura en el drama, y sin contrata... Yo ya eé que un Pelón no es un Calvo; pero poco se llevan. \
Cerrojo. Me parece.
Pelón. Pues yo te digo que no hay hoy en España quien haga como yo e! lentro antiguo ni el moderno... Mira, La vida es sueño. .
Cerrojo. Ya lo sé.
Pelón. El gran goleólo, Juan José. En el puño dé la espada, y En el seno de la muer- te. ¡Hay que vérmelas!... ¿Me has visto á mi en El seno?
Cerrojo. Andabas ya solo.
Pelón . Pues, ¿y el teatro antiguo? H.ice poco, en Zh ragoza, hice El tonto alcalde discreto. Y» ves tú si hay actores que han hecho El tonto, pues en cuanto salí yo, dijeron todos : ¡Ese, ese es un tonto! .. Salgo á la noche si- guiente, haciendo El perro del hortelano, y cómo haría yo El perro del hortelano, que uno de las butacas me dijo: jChucho! Pero vienes á Madrid, ¿y aquí que hay? Ma- riquita Guerrero, que quiere ser sola. . ¿Y tii sabes por qué no estoy yo en la Prin- cesa?.. Pues, por Mariquita; ni más ni me- nos.
Cerrojo. ¡Ah, cómo está el arte! Y la culpa de todo la tiene el género chico; esa vergüenza de nuestro teatro.
Pelón. Eso; antes comíamo^s, teníamos sueldos. ¿Te acuerdas cómo vestía yo?
- 22 —
Cerrojo
Pelón.
Cerhojo . Pelón. Cerrojo. Pelón .
Cekrojo.
Pelón
Cerrojo.
Pelón
Ceruí JO.
Pelón.
Cerrojo.
Pelón
Cerrojo
Pelón.
Ceurojo.
Pelón.
Cerí-ojo
Pelom.
Cekí.ojo.
Pelón
Cbri;ojo.
Pelón.
Cerrojo.
¿Y te acuerdas < orno fumaba yo aquellos ha- banos, asi? P irs mira ahora, Punta Brava.
(Saca una colilla de puro.)
Pues mira, )u. La muerte en los labios.
(Saca otra).
i Y todo por el género chico! ¡Todo!
¿Y qué es el género chico?
Eso digo yo. ¿Has visto Las bribonas á la
Soler?
No. Pero le he visto El país á la Ursula. ¡Ah!.. una idea.
¡V(
ngai
Nosotros hemos hecho todos los géneros. Sí.
¿Quieres que hagamos el chico?
Para eso necesitamos una tiple.
Mi mujer.
¿Canta?
No.
¿Declama?
Tampoco; pero se me ha escapado tres veces.
¡Sirve, sirvt ! ¡Andando! ¡Viva el género chico! ¡Adiós, Calderón! Adiós, Arrieta! Adiós, Ayala! Adiós, Barbieri! Adiós, Echegaray! Adiós, señoreo! (vánse.)
ESCKNA IV
LUZBEL y el FOETA, luego terceto de bailes: el REAL, la CO- MEDIA y el GRAN TEATRO.
LuzB. Veo que el arte anda mal.
PcET. Ha decaído, en efecto,
pero cambiará en total cuando se apruebe el proyecto del Teatro Nacional.
— 23
Pues si ei Estado es tutor y en el arte colabora, yo aseguro, á fe de autor, que si anda muy mal ahora después andará peor. (Se oyen gritos y carcajadas).
LuzB. ¡Holal ¿Quién lanza esos gritos
y se ríe de tal s\m te? POET. Los tres bailes favor itos
del Mndrid que se divierte.
A ellos va la juventud
que por bailar se disloca;
todo en Madrid no es virtud .. LuzB. Veo con placer que hay poca.
(Salen los tres bailes representados por tres tiplesj sacan serpentinas que arrojan al público.)
Música.
Las tres. Aquí vienen con placer
y con gracia sin igual,
los tr es bailes que en Madrid
se dan siempre en ( arna^al.
Como todos pueden ver,
todas somos comiifó
y por eso no es extraño.
que llamemos la atención.
Medio loco está Madrid
cuando llega Carnaval,
y si van á mi salón
siempre llenólo verán. Real. Al Real va la nata y flor.
Comed. Pues al mío va también.
G. Teat. y al Gran Teatro va la gente de chipén.
Real. Yo soy el Real, y en mis salones
se encuentra siempre la gente chic. Comed. Y á la Comedia ya hace tiempo
que !o mejor va de Madrid. G. Teat. Para bailar algún schottis
con elegancia y distinción ,
el Gran Teatro es el mejor de la Nación.
- 24 —
Las carcajadas y las broncas se suceden sin cesar, y así admirablemente pasamos la Vflá
Las tres. (Tirando una serpentina.)
lAy! qué placer.
lAy! qué ilusión.
¡ly! qué bonita diversión.
Y allí tirando serpentinas
y confetis. sin parar
ninguno en el salón
se llegó á fatigar;
y ya bailando,
ya bebiendo
manzanilla ó peleón,
se pasa alegremente la sesión;
con que ustedes ya lo ven,
díganme con claridad
si es que van á mi salón
cuando llegue Carnaval.
Con que ya lo sabe usted,
tiene ustt'd donde elegir
y en los tres se va á divertir. -
Hablado.
ESCENA V
LUZBEL.— POETA.
PoET. Aquí gusta el movimiento
y hay afición á danzar, va usté á ver el complemento: un gran baile popular.
Mutación.
CUADRO CUARTO
Salón de baile con su bastonero. Al centro tablado, donde toca una murga.
ESCENA UNICA
EL VIEJO, que hace con stanf emente gestos nerviosos y baila con la CHULA 2 RASPA, que baila con NICOLASA.— El HORTERA, con la CHUL\ l.^-Kl CARBONERO, con la CHUt.A 3.^— CORO Gi- NER AL, bailan lo que en el pueblo llaman polka china. — Cuando so indica sa'.en los dos GUAR- DIAS.
Música.
Rasp. Sube más el brazo,
nosP8Sguasona. Nic. ¿Silbes que te has vuelto
mu mala persona? Hortera. Tacita de plata,
¿me quieres decir
úónde estás sirviendo? Chula 1.* ¡Calle usté, alelí!
Chula 2/ ¿Quié usic no hacer guiño,
que estoy aZ'irá? ViEJ. ¡Hija, es un defecto
de mi tierna edad! Carb. Si tú me quisieras
dejaba el carbón. Chula 3.* ¡Que me va pisando,
cacho de melón! Todos. Pa conocer la buena sociedad,
y pa bailar con mucha educación,
y pa tener aseo y equidad,
no hay en Madrid como esta reunión.
26 —
Nic.
Ra«p.
ViEJ.
Todos .
VíKJ.
Coro.
ViEJ.
Todos.
Rasp.
Nic.
Ras?.
VlEJ.
Coro. Guardias.
Si yo no le miro, si es que me hace señas, pero si te empeñas me voy á enfadar. ¡Es él! ¡Ay su madre! ¡Pues ya se ha caído! ¡Vaya un recorrido
- que le voy á dar! (Dirigiéndose al viejo.) Para que usté tenga más educación, y no haga usté señas,
tome usté, guasón. (Le da una bofetada.)
¡Favor! ¡Que me matan! ¿Qué ocurre? ¿Qué es? ¡Cogerle, cogerle! ¿Cuál?
¡El bisoñé! ¡Que vienen los guardias!
(Bailan todos. Salen los Guardias.)
Un rato de solaz venimos á tener, pues nadie en el salón se pué comprometer. Que es casi ya un ^ dén, La Flor de la Amistad^ que es como retulamos esta antigua sociedad. Mira, Nica L ora, ya me va cargando y toa la laringüe le voy á dañar. Chico, no hagas caso ni te comprometas, debe estar chiflatis Se la va á ganar. ¡So granuja! ¡So lipendi! ¡Que me mala! ¡For favor! ¡Guardias, guardias, que se zurran! ¡Todos á la prevención!
(Gran confusión, de ord'n,etc.)
Mutación.
CUADRO QUINTO
Telón corto de calle. ESCENA PRIMERA
POETA y LUZBEL Hablado.
LuzB. Pero esto está muy perdido;
todo fiestas, dlversio.^es.
PoET. Pues aún no hemos coñcluído;
va usted de 'as aficiones á ver la más arraigada en el país, según creo, y que no la suple nada.
LuzB. ¿Cuál es?
PüET. —La del Toreo.
ESCKNA ir
Dichos.— El LiLNDRESy el ESCAROLA. (El Liendres, tipo de torero viejr; el Escarola, joven.
LiEND. Pero ¿qué te ha pasao? ¡Cuéntamelo, hom- bre! ¿,Qué ha sido eso?
EscAR. ¡Pus qué quié usté que sea! ¡Lo de siempre! • Que los públicos no saben ver..., que se era- peñan que se arrime uno á los toros.... cuan- do los toros están demostrando palpablemen- te que no les da la gana de que se les arri- me nadie... Resultao, que empieza la tempo- rada y e' árnica á catorce duros.
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LiEND. jNo digas eso! Di lú que es que hoy tomáis la alternativa á renglón seguido del destete laurino.
Escar. ¡Nos ha esterilizaol ¡Pus no dice que toma- mos la alternativa antes de tiempo! LiEND. • ¡Y na más! De aqui .. Escar. ¿De dónde?
LiEND. De aqui que hoy el arte taurómaco paece un vagón de ferrocarril; no se ven más que ma- letas.
EsGAR. ¡Vamos, hombre! ¡No blasfemie usté! Nunca se ha toreao como hoy; y si no, aqui me tiene usté á mí. No hay corrida en que no salga yo con una oreja.
I lEND. ¡De menos!
Escar. ¿De menos, y las tengo adobás? Ahora, que me dice usté que no se torea como antes. ¡Convenido! Pero, ¿por qué? Pos, porque el toreo pogresa, y el toreo de hoy es pura- mente automóvil... ¿Que antes se quebraba? ¡Bueno! En cambio hoy se ponen banderillas al minué, que no se han puesto nunca.
LiEND, ¿Y qué es eso?
Escar. PaeS verá USíé (Marca lo que dice en el diálogo.)
Antes se citaba sobre corto y se esperaba al bruto... Supongamos que usté es el bruto...
LiEND. ¡Anda y supónlo con uno de tu familia!
Escar. Bueno; pues iba uno y, zis zas, con quietud se clavaba el par. Ahora no. Ahora verá usté cómo se ponen las banderillas al minué. Se sale, se cita con paso de polca, sedán dos vueltas de vals, unos ademanes de chotis y cuatro biinquitos cancánicos. Se le hacen á la res cinco ú seis manifestaciones abdomi- nales, y al toro... Y una de dos: ú se lleva el toro las banderillas, ú se lleva usté seis cosas. Las banderillas, el toro, el pantalón roto, una pareja de la Guardia civil y una cornada en la región coreográfica,
Ltend, ¿y á ti te paece que eso es torear? ¡So maula!
Escar. ¡Nos ha esterilizao! ¡Dice que si es torear! ¡Pus ya lo creo!
LiEND. ¿Dónde pinchan hoy los toreros?
Escar. ¡En las tajadasi
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LiEND ¿Se dan estocadas enteras?
EscAR. No señor, se dan lucrativas. Seis mil pese- tas, y que se arrime Gari balde... ¡Cuestión de pogreso!
LfEND. Porque no hay redaños, porque sois toreros de cajas de ahorros: en cuanto ajuntáis ca- torce pesetas, compráis una locomotora y á vender cacahuots.
Escar. No lo niego, pero hoy se inventan cesr^s y ames no: y pa que usté lo oserve, ahí tiene usté el pase inventao por mí pa fijar á un toro.
LiHND. ¿Cuálo?
Escar. El siguiente. (Toreando.) Se va uno á la ca- beza y ele... ele... ole... ole... ale... LiE.ND. ¡Y hule!
Escar. ¡Algunas veces! y Ele... ale... ole...
(Vase el Escarola; el Liendres le sigue.) El actor encargado do representar el tipo del Escarola, hará, segúa su disareción, la parodia y crítica de los diversosjances del toreo).
LuzB. No me explico esa aíición. PuET. í^ues aquí nunca decrece,
porque tiene un defensor
de primera, las mujeres.
Vea usted un grupo de ellas
y así podrá convencerse.
ESCENA ÍII
DICHOS.— Salen seis aficionadas con mantón de Manila. Música.
Afíg. Si quien ustedes
morir de gusto, no tienen más que ver los cuerpos resalaos de este manojo de gloria pura, que hacen más daño que un puñal envenenao.
Lo qiie es la '^sencia
de lo flamenco
aquí á la vista está,
OBRAS DE CELSO LUCIO
A vista de pájaro. El gorro frigio. Boulanger. Ei Mississipí. Un vaso de agua. Calderón. Pan de flor. Alta mar.
Panorama nacional.
Sociedad secreta.
Claveles dobles.
Los secuestradores.
Los aparecidos.
El Gran Capitán.
Vía libre.
El brazo derecho.
El reclamo.
Los Mostenses.
Los Puritanos.
El pie izquierdo.
Las amapolas.
Tabardillo.
El cabo primero.
Pepito (parodia de Juan José).
El príncipe heredero.
Las malas lenguas.
El sueño de una noche de
verano. La marcha de Cádiz.
Los bandidos.
El juicio del año.
Plantas y ñores.
Los conejos:
£1 Pobre Diablo.
Los camarones.
El arco iris.
La guardia amarilla.
¿Gy trato?... ¡De ver será!
El último chulo.
\k cuarto y á dos!. . .
Ei escalo.
María de los Angele^.
Una estrella.
Juan y Manuela.
Los cuatro palos.
Presa de Aranjuez.
Los pensionistas.
El kilométrico.
El nuevo Ministerio.
Congreso feminista.
Premio de honor.
La Puerta del Sol.
Alrededor del mundo.
La bocina de Regúlez.
Las campanadas.
La mano negra.
El Comandante.
El Pobre Diablo («formada).
Los ejemplares de esta obra se ha- llan de venta únicamente en el Despa- cho Central, Arenal, 20.
Precio: XTITjfiL peseta.